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El simulacro nacional ya pasó: qué debe tener listo tu escuela después del 19 de septiembre

Emilio Zárate

El sábado sonó la alerta y los alumnos salieron a la zona de seguridad. La pregunta que sigue es si detrás de ese ejercicio hay un Programa Interno de Protección Civil vigente, o solo buena intención.

El simulacro ya pasó: ahora toca revisar si tu escuela está realmente lista

El sábado 19 de septiembre de 2026, a las 12:00 horas, se realizó el Segundo Simulacro Nacional 2026, convocado por la Coordinación Nacional de Protección Civil (parte de la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana, SSPC). El ejercicio se organizó alrededor de cinco hipótesis sísmicas distintas —la principal, un sismo de magnitud 7.7 con epicentro en Tehuacán, Puebla— y convocó a instituciones públicas, empresas, viviendas y planteles educativos de todo el país a registrar sus inmuebles y activar sus protocolos internos (SSPC, 17 de septiembre de 2026).

Si tu escuela participó, la pregunta que sigue no es «¿cómo nos fue?» sino una más incómoda: ¿lo que hicimos el sábado está respaldado por un programa formal, vigente y registrado, o fue una buena intención sin papel detrás? Para un director o dueño de escuela privada, esa diferencia no es cosmética. Es, en varias entidades del país, un requisito legal con consecuencias reales si falta.

Por qué septiembre es el mes que pone a prueba a las escuelas

El calendario no es casualidad. El 19 de septiembre carga el peso simbólico de dos sismos que marcaron a la Ciudad de México y al país entero: el de 1985 y el de 2017. Por eso, desde hace años, las autoridades de protección civil eligen esa fecha —o un fin de semana cercano— para el ejercicio nacional más grande del calendario cívico mexicano.

Para las escuelas, el simulacro nacional es visible y puntual: suena la alerta, los alumnos salen a la zona de seguridad, se cronometra el tiempo de desalojo. Pero es apenas la parte que se ve. Detrás de ese ejercicio de unos minutos debería existir un documento que muchos directores de escuela privada no tienen completo, o no saben que necesitan: el Programa Interno de Protección Civil (PIPC), también llamado, en su versión escolar, Programa Interno de Protección Civil Escolar (PIPCE).

Qué es el PIPC y por qué no es opcional

El marco legal nacional es la Ley General de Protección Civil, que establece que los inmuebles —incluidos los planteles educativos— deben contar con Programas Internos de Protección Civil como parte del Sistema Nacional de Protección Civil (SINAPROC). Cada entidad federativa reglamenta después los detalles: quién lo autoriza, con qué vigencia, y qué anexos exige.

El caso de la Ciudad de México ilustra bien el nivel de exigencia que puede tener esta obligación. El 2 de marzo de 2021 se publicó un decreto que reformó la Ley de Gestión Integral de Riesgos y Protección Civil de la Ciudad de México, y que hizo obligatorio el Programa Interno de Protección Civil para escuelas públicas y privadas de educación básica, medio superior y superior. La Secretaría de Gestión Integral de Riesgos y Protección Civil de la Ciudad de México (SGIRPC) publicó además términos de referencia específicos para escuelas, que exigen que cada plantel cuente con su propio PIPC Escolar, elaborado a través de un tercero acreditado.

Entre los requisitos que marca ese decreto para escuelas privadas en la capital destacan:

- Un análisis de riesgos, interno y externo al plantel.

- Un dictamen de seguridad estructural del inmueble.

- La autorización correspondiente de seguridad y operación.

- Una póliza de seguro de responsabilidad civil no cancelable, distinta de la que se exige a escuelas públicas (que operan con seguro institucional).

El programa, una vez integrado, tiene una vigencia de dos años y debe renovarse dentro de ese plazo: no es un trámite que se haga una sola vez al abrir la escuela y se olvide después.

El Comité Interno: la parte que no es papeleo

El PIPC no es solo un documento archivado: exige la conformación de un Comité Interno de Protección Civil Escolar (CIPCE), integrado por personal del propio plantel, capacitado para operar, difundir y mantener actualizado el programa. Es este comité el que debería estar detrás de cada simulacro que se hace en el plantel durante el año, no solo el nacional de septiembre, sino los que cada escuela debe practicar por su cuenta, con distintas hipótesis (sismo, incendio, fuga de gas, evacuación por amenaza) y en distintos horarios, incluyendo los que no se avisan con antelación.

La Secretaría de Educación Pública, por su parte, distribuye entre las escuelas de educación básica materiales propios de protección civil escolar como guía operativa para directores y docentes, que reflejan la misma lógica: el simulacro no sustituye al programa, lo ejercita.

Lo que suele fallar en escuelas privadas

De la revisión de la normativa y de los términos de referencia de distintas entidades se repiten los mismos puntos débiles, año tras año, en planteles privados:

- El programa existe, pero venció: se tramitó al abrir la escuela y nunca se renovó dentro del plazo que marca la ley local (en la CDMX, dos años).

- El dictamen estructural es viejo o no corresponde al inmueble actual, muy común cuando la escuela creció, construyó un edificio nuevo o remodeló sin actualizar el expediente.

- La póliza de responsabilidad civil no cumple la condición de no cancelable, o simplemente no existe como documento separado dentro de la carpeta del PIPC.

- El comité interno está en el papel, pero nadie lo capacitó de nuevo desde que se formó, y con la rotación normal de personal en un ciclo escolar, buena parte de sus integrantes originales ya no trabaja en el plantel.

- Las rutas de evacuación y los puntos de reunión no se actualizaron después de una ampliación, un cambio de mobiliario o la apertura de un nuevo edificio.

Ninguno de estos puntos se resuelve el día del simulacro. Se resuelven, o se detectan, revisando la carpeta completa del programa, con calma, fuera de la fecha simbólica de septiembre.

Qué hacer después del simulacro, no antes

La recomendación práctica para cualquier director de escuela privada, tras un ejercicio como el del 19 de septiembre, es usar los días siguientes para una revisión concreta:

1. Ubicar el expediente completo del PIPC y confirmar la fecha de su última autorización y su vigencia.

2. Verificar que el dictamen estructural corresponda al inmueble tal como está hoy, incluyendo cualquier construcción o remodelación reciente.

3. Confirmar con la aseguradora que la póliza de responsabilidad civil sigue activa y cumple las condiciones que exige la normativa local (en la CDMX, no cancelable).

4. Revisar quién integra hoy el Comité Interno de Protección Civil Escolar y si ese personal sigue en la escuela y recibió capacitación reciente.

5. Consultar directamente con la autoridad de protección civil de su entidad: cada estado tiene su propia ley y su propio procedimiento de registro, y los plazos y anexos exactos varían.

El simulacro nacional cumple su función cuando recuerda que existe un riesgo real. La parte que protege de verdad a una comunidad escolar, sin embargo, es la que no se ve un sábado a mediodía: el programa vigente, el comité capacitado y el papel que respalda ambos.

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